El fenómeno climático de El Niño continúa intensificándose y empieza a dejar consecuencias en distintas partes del mundo. La reducción de las precipitaciones en algunas regiones, las lluvias irregulares, las temperaturas elevadas y el deterioro de las condiciones agrícolas forman parte de los efectos que ya están siendo observados por los organismos internacionales.
El Niño es un fenómeno natural que se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, especialmente en sus zonas central y oriental, registran un calentamiento anormal y persistente. Este cambio altera la circulación de la atmósfera y modifica los patrones habituales de lluvia y temperatura, provocando sequías en determinadas regiones y precipitaciones intensas en otras.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó el 26 de octubre de que el episodio actual podría alcanzar una intensidad sin precedentes. Según sus previsiones, la temperatura de la superficie del Pacífico tropical podría situarse hasta 3,8 grados centígrados por encima de lo normal entre noviembre de 2026 y enero de 2027. El organismo advierte de que el fenómeno alcanzaría su punto máximo hacia finales de este año, aunque sus efectos podrían prolongarse más allá de ese periodo.
África: sequías en el sur y riesgo de inundaciones en el este
El continente africano figura entre las regiones que requieren mayor atención debido a las consecuencias que las alteraciones climáticas pueden tener sobre la agricultura, el abastecimiento de agua y la seguridad alimentaria.

En África oriental, los informes de seguimiento ya identifican déficits de precipitaciones en determinadas zonas de Etiopía y efectos sobre la producción agrícola. Al mismo tiempo, la previsión para el periodo de octubre a diciembre de 2026 apunta a lluvias superiores a lo habitual en partes de Etiopía, Somalia, Kenia, Uganda, Ruanda, Burundi y Tanzania, lo que aumenta la preocupación por posibles inundaciones en áreas vulnerables.
En el sur del continente, el panorama es diferente. La Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) prevé precipitaciones inferiores a lo normal durante buena parte de la temporada de lluvias 2026-2027. Entre los territorios señalados figuran Angola, Namibia, Botsuana, Zimbabue, Mozambique, Zambia, Lesoto, Esuatini y amplias zonas de Sudáfrica.
La red FEWS NET también identifica riesgos importantes para la producción agrícola en Zimbabue, el centro-sur de Mozambique, el sur de Malaui y el sur de Zambia. La falta de lluvias y las temperaturas elevadas podrían afectar a los cultivos, los pastos y las reservas de agua.
En África occidental, los organismos de seguimiento han registrado una distribución irregular de las precipitaciones durante algunas temporadas agrícolas. Sin embargo, FEWS NET señala que no existe una señal uniforme de impacto para toda la región y que la situación debe vigilarse de manera localizada.
América: pérdidas agrícolas y preocupación por el abastecimiento de agua
En América Central y el Caribe, el Corredor Seco centroamericano concentra algunos de los principales riesgos relacionados con la falta de lluvias. Guatemala, Honduras, El Salvador y otras zonas de la región han experimentado periodos secos y precipitaciones irregulares durante la temporada agrícola de 2026.
El informe de FEWS NET publicado en octubre también recoge daños localizados en cultivos y deterioro de la actividad ganadera, especialmente en zonas del Corredor Seco y La Guajira, en Colombia. En otras áreas de Guatemala, Honduras y Colombia, las lluvias intensas registradas de forma puntual han provocado daños agrícolas.
En el norte de Sudamérica, Colombia y Venezuela presentan una distribución irregular de las precipitaciones, mientras que en partes de la región amazónica aumenta la preocupación por el riesgo de sequía.
La Organización Panamericana de la Salud también ha advertido de que el fenómeno puede agravar problemas relacionados con la disponibilidad de agua, la seguridad alimentaria y la salud pública en el continente. Entre los riesgos señalados figuran las enfermedades transmitidas por vectores y por agua contaminada, así como los efectos de las temperaturas extremas.
Asia: temperaturas elevadas y presión sobre la agricultura
En el continente asiático, las previsiones apuntan a condiciones más cálidas y a déficits de precipitaciones en partes del sur y sudeste de Asia. Estas circunstancias pueden afectar a las reservas de agua, la producción agrícola y el cultivo de arroz, especialmente en territorios que dependen de las lluvias estacionales.
FEWS NET incluye a Pakistán entre los países donde ya se han registrado precipitaciones inferiores a la media en determinadas zonas. Para el sur y sudeste asiático, los organismos de seguimiento advierten de que la persistencia de temperaturas elevadas y la irregularidad de las lluvias podrían incrementar la presión sobre los recursos hídricos y los sistemas agrícolas.
La OMM también ha señalado que las condiciones más cálidas y la reducción de las precipitaciones en partes del sudeste asiático elevan el riesgo de exposición al calor, incendios forestales y episodios de humo, además de afectar a las actividades agrícolas.
¿Qué consecuencias puede tener para la población?
Los efectos de El Niño no se limitan a los cambios meteorológicos. Cuando las lluvias no llegan en el momento esperado o se producen con una intensidad superior a la habitual, pueden verse afectados los calendarios agrícolas, las cosechas, la disponibilidad de agua y los medios de subsistencia de numerosas comunidades.
Las sequías prolongadas pueden reducir la producción de alimentos y aumentar la dependencia de las importaciones. En cambio, las precipitaciones intensas pueden provocar inundaciones, daños en infraestructuras, pérdidas de cultivos y desplazamientos de población.
FEWS NET advierte de que las consecuencias más graves sobre la seguridad alimentaria pueden aparecer meses después de las alteraciones meteorológicas, cuando los hogares comienzan a agotar sus reservas y disminuyen los ingresos procedentes de las cosechas y la ganadería.
Guinea Ecuatorial y el seguimiento de las condiciones climáticas
En el caso de Guinea Ecuatorial, los informes internacionales consultados no establecen una previsión específica que permita atribuir directamente al fenómeno una sequía o un episodio de lluvias intensas en todo el territorio nacional. Por ello, resulta necesario seguir las actualizaciones de los servicios meteorológicos y las previsiones regionales antes de determinar posibles efectos concretos sobre el país.
La evolución de El Niño mantiene en alerta a organismos meteorológicos, instituciones humanitarias y responsables de la seguridad alimentaria. La OMM insiste en la importancia de los sistemas de alerta temprana y de la preparación de las autoridades para reducir los posibles daños.
Aunque el episodio podría alcanzar una intensidad excepcional, sus consecuencias no serán iguales en todos los países. La evolución de las lluvias y las temperaturas dependerá también de las condiciones climáticas propias de cada región y de otros factores atmosféricos.




